Los libros mexicanos destacados

Fértil e hipnotizante, la literatura mexicana siempre ha estado marcada por el miasma o la influencia de la Revolución Mexicana, que transformó el género periodístico en el progenitor de historias y autores nacionalistas. Un aspecto que explota en estos mejores libros mexicanos que deberías leer al menos una vez en la vida.

Pedro Páramo de Juan Rulfo

Si hay un libro mexicano es Pedro Páramo, uno de los relatos más universales de la literatura latinoamericana. Precedido por la no menos recomendable colección de cuentos El llano en llamas, en la que Juan Rulfo nos presentaba el pueblo ficticio de Comala, Pedro Páramo evoca el misticismo del México desértico, las voces misteriosas y las calles desiertas, en cuyo centro se encuentran dos historias: Juan Preciado, un joven que llega en busca de su padre Pedro Páramo, y éste, un cacique corrompido por el poder. Publicada en 1955 y considerada por muchos como una de las primeras novelas del famoso realismo mágico latinoamericano, Pedro Páramo es uno de esos libros imprescindibles que todo el mundo debería leer.

Como agua para chocolate de Laura Esquivel

Cuando todo el mundo pensaba que el mencionado realismo mágico se había acabado, la década de los 80 terminó con la publicación de una de las grandes obras de la literatura mexicana. Ambientada en el estado de Coahuila, en plena Revolución Mexicana, la historia narra el romance entre Tita, condenada a cuidar de sus padres tras su muerte, como todas las hijas jóvenes, y Pedro, que recibe la mano de la hermana de Tita, Rosaura. Todo ello, con hogueras, sabores y platos mexicanos que dan vida a las mieles del romance. Como agua para chocolate es en sí misma una receta que juega con los ingredientes necesarios para hacerla irresistible: una historia de amor cocinada a fuego lento, la mezcla perfecta de lo cotidiano y la magia, y la guinda del pastel en forma de un final inolvidable.

El laberinto de la soledad, de Octavio Paz

La literatura nacionalista como consecuencia de la Revolución Mexicana incluye varias obras en las que los autores intentaron examinar la cultura, la esencia y el comportamiento de los mexicanos. Un buen ejemplo es El laberinto de la soledad, obra maestra de Octavio Paz publicada en 1950 y compuesta por nueve ensayos en los que el escritor profundiza en episodios históricos que desencadenaron, según él, cierto carácter pesimista de la sociedad mexicana. Entre las ediciones posteriores de la obra destacan la conocida Postdata, una conferencia de Paz en la Universidad de Texas en 1969 basada en una teoría del libro, o Regreso al laberinto de la soledad, una entrevista en la que consolida su pensamiento sobre el mexicano que siempre «escucha la voz de la raza».

Batallas en el desierto, de José Emilio Pacheco

Publicada por primera vez en el suplemento Sábado en 1980, Las batallas en el desierto se publicó finalmente como novela corta un año después. La obra de Pacheco, ambientada en 1967, relata los últimos veinte años a través de la voz de Carlos, un joven de un barrio gitano de Ciudad de México, que se convierte en un perfecto reflejo de la sociedad mexicana de la época, que, a pesar del progreso y la modernización, aún presentaba las grietas que llevarían a una explosión en un futuro próximo. Uno de los mejores libros sobre México a la hora de entender la historia reciente del país norteamericano.

Konfabulario, de Juan José Arreola

Gran amigo de Juan Rulfo y constante editor de varias publicaciones literarias de éxito en México en los años 50 y 60, Arreola fue uno de los autores más prolíficos de su generación, en constante contacto con diversas vanguardias y con el país del que se convirtió en una de las grandes voces. Confabulario, publicado en 1952, es una colección de cuentos en la que el autor ahonda en sentimientos universales como el amor, la frustración y la soledad del hombre moderno, al tiempo que es un ejercicio de depuración mediante la inclusión de varios textos del escritor condensados en menos páginas.

La muerte de Artemio Cruz de Carlos Fuentes

Aunque no recibió el Premio Nobel de Literatura, que confirmó su concesión cuando lo recibió Gabriel García Márquez en 1982, Fuentes es uno de los grandes autores de la literatura latinoamericana, habiendo ganado otros premios como el Príncipe de Asturias y el Rómulo Gallegos. Un escritor que cuenta en su bibliografía con obras tan potentes como La muerte de Artemio Cruz, una novela que nos recuerda las consecuencias de la Revolución Mexicana para el colectivo popular y en particular para Artemio Cruz, que desde su lecho de muerte nos cuenta su propia historia dividida en fases que a su vez coinciden con la transición del México tradicional al México más moderno de 1962. En ese mismo año se publicó La muerte de Artemio Cruz, convirtiéndose en uno de esos libros obligatorios a la hora de entender la psicología mexicana de ayer, hoy y mañana.